Las infecciones intrahospitalarias no sólo son transmitidas por el personal sanitario o el uso de dispositivos invasivos en un paciente, sino que en ocasiones los propios pacientes pueden resultar una fuente de contagio importante.
En este artículo se nos muestra cómo la mayor parte de los pacientes no realizan la higiene de manos (can agua y jabón/ alcohol) al realizar acciones como el uso de las cocinas de las plantas de ingresos, comer, o salir y entrar de sus habitaciones.
Esta incorrecta higiene de manos producida por parte de los pacientes también resulta clave en la cadena de transmisión de infecciones nosocomiales, ya que estas podrían ser frenadas en mayor medida si no contáramos al paciente como un foco de infección.
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