En la actualidad existe una amplia gama de fármacos utilizados para el tratamiento de las IN, pero el interés se centra en aquellos con la mayor actividad bacteriana, teniendo en cuenta su eficacia y su experiencia, como los glucopéptidos (vancomicina y teicoplanina) y el linezolid.
El linezolid presenta una característica
destacable, pues es el único antimicrobiano activo frente a cocos grampositivos
multirresistentes que puede ser administrado por vía oral, lo que ayuda a
disminuir la estancia hospitalaria y la morbilidad ligada a la administración
parenteral.
La antibioterapia utilizada recoge fármacos como la amikacina,
piperacilina, cefotaxima, ceftriaxona, ceftazidima, cefepima, aztreonam,
meropenem (siendo este el más utilizado), ciprofloxacino, colistina,
vancomicina, levofloxacino, trifamox, metronidazol, etc. El tratamiento
dependerá del tipo de bacteria, de la gravedad del paciente, de la patología de
base y la patología causada por la bacteria, entre otros factores.
Por ejemplo, la neumonía causada por S. aureus suelen ser
tratada con bencilpenicilina sódica, cloxacilina, un
aminoglucósido como la gentamicina, meticilina, etc. En este
caso, se ha visto que el uso de vancomicina o teicoplanina está relacionado con
una alta mortalidad (89). En la endocarditis infecciosa por enterococos el tratamiento
de elección es la combinación de penicilina, ampicilina o
vancomicina.
La resistencia antibiótica de las bacterias causantes de
infecciones hospitalarias es uno de los temas de mayor interés y preocupación en
los últimos años, pues cada vez son más los microorganismos que presentan
resistencia a la antibioterapia. Cada patógeno presenta características
específicas que lo hacen resistente a unos determinados antibióticos, por ejemplo,
Acinetobacter Baumannii presenta una alta resistencia a Imipenem y la P.
aureginosa al ciprofloxacino. Los enterococos como E. faecalis son
resistentes a la vancomicina, convirtiéndose esto en un problema de
primera orden en algunos países.
Diversos estudios sostienen que la resistencia global de P. aureginosa es del 55.5%, principalmente contra inhibidores de la síntesis de proteínas como el cloranfenicol. La resistencia de E. coli mostró una resistencia del 56.9%, sobre todo contra los inhibidores de la síntesis de ácido nucleico. Asimismo, S. Aureus presentó una resistencia del 66.9%.
INFORMACIÓN SACADA DE:
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- Azanza JR., Barberán J., García-Rodríguez JA., Llinares P., Mensa J., et al. Recomendaciones para el tratamiento de las infecciones nosocomiales producidas por microorganismos grampositivos. Rev Esp Quimioterap. Sept 2004; 17 (3):271-288. Disponible en: http://www.seq.es/seq/0214-3429/17/3/271.pdf
- Pérez Verea L., Fernández A., Olivera Y., Puig Y., Rodríguez A. Infecciones nosocomiales y resistencia antimicrobiana. Rev Cub de Med Int y Emerg. 2019; 18 (1):1-17. Disponible en: https://www.medigraphic.com/pdfs/revcubmedinteme/cie-2019/cie191b.pdf
- Salazar HD., Cisneros ME. Resistencia a los antimicrobianos de agentes causales de las principales infecciones nosocomiales. Rev Med del Inst Mex del Seg Soc. Jul-Ago 2016; 54(4):462-471. Disponible en: https://www.redalyc.org/pdf/4577/457755024010.pdf
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