El Virus respiratorio sincitial, es un virus con genoma ARN, perteneciente al género de los Pneumovirus, considerado el mayor causante de infección aguda nosocomial, con una prevalencia del 40% en la población infantil.
Es un patógeno altamente contagioso, con un período de incubación de 4 a 5 días y cuyo único reservorio es el ser humano, pudiendo ser transmitido tanto por vía aérea como por contacto. Es decir, puede contagiarse mediante las secreciones respiratorias de un infectado, así como a través de las manos y fómites. De este modo, su forma de transmitirse intrahospitalariamente es, de un paciente a otro, mediante el personal sanitario y familiares, por lo cual se requiere de los aislamientos como medida protectora.
Este
virus es especialmente prevalente en infantes, de modo que, hacia la edad de
los 2 años, casi todos se encuentran infectados. Produce
una infección localizada en el tracto respiratorio, que en el 20 al 40% de los
casos se corresponde con el tracto respiratorio inferior. Debido a esto,
puede causar epidemias de gran seriedad en unidades
neonatales y de cuidados intensivos pediátricos, así como en unidades de
oncología o en residencias para ancianos. Además, el riesgo de complicaciones
graves es mayor en prematuros, así como en niños con patologías previas.
Entre sus manifestaciones clínicas se destacan las infecciones del tracto respiratorio, desde un resfriado a una neumonía. Así, la infección del tracto respiratorio superior se caracteriza por rinorrea; mientras que la del tracto respiratorio inferior se caracteriza por fiebre, taquipnea, taquicardia y sibilancias.
Para
su diagnóstico se utilizan pruebas de detección rápida del VRS, así como pruebas
más específicas y sensibles tales como el cultivo, el estudio serológico y la
reacción en cadena de la polimerasa (PCR).
El tratamiento de base se trata en aliviar los síntomas, admnistrando oxígeno, sueroterapia y realizando nebulizaciones. Actualmente, solo el antiviral denominado ribavirina está aprobado para el tratamiento del VRS, en caso de infección grave. No se dispone de vacuna, y además, cabe mencionar que la inmunidad natural, es decir, el haber padecido ya la infección, no evita el poder volver a contagiarse en un futuro.
INFORMACIÓN SACADA DE:
- Murray PR., Rosenthal KS., Pfaller MA. Medical Microbiology. 9ª Edición. EEUU: Elsevier; 2021.
- Botrán M., Solana MJ., Bustinza A. Infecciones nosocomiales (II). Otras infecciones. An Pediatr Contin [Internet]. Jul - Ago 2010 [Consultado 06 Nov 2021]; 8 (4): 174 – 182. Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-anales-pediatria-continuada-51-articulo-infecciones-nosocomiales-ii-otras-infecciones-S1696281810700329
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